5.30.2006

Jugaba al solitario

Jugaba al solitario Daniel, jugaba y se sentaba en la madera de su alcoba sucia, despues de abrir por completo la puerta, despues de haber fumado un rato, despues de doblar las piernas y envolverlas con sus delgados brazos todos llenos de cicatrices.
Jugaba al solitario Daniel, jugaba y se miraba en el espejo, y se miraba las ropas y el enmarañado cabello, el vino en los ojos, el peso en el cuello. Jugaba y se amarraba el cabello y se pintaba las uñas, se encendía un cigarro y era la reina de corazones, si se apagaba, el joto de espadas.
Jugaba al solitario Daniel, y se marcaba a su telefono celular desde la linea local, y se contaba chistes y secretos al oido. Jugaba al solitario Daniel, y tomaba una escopeta y era soldado, caballero de la primera legión, defensor feroz de la nobleza. Y si se apuntaba a la cabeza era joto de treboles.
Jugaba al solitario Daniel y se ponía una toalla en la cabeza y extendía los brazos heridos, el rey montado en su corcel, valiente trapeador hediondo a cloro, soportando el peso del apuesto jinete.
Jugaba y se olvidaba que era un juego. Jugaba al solitario Daniel, y de vez en cuando era un joker, mi bufón, con una lagrima en los ojos y una estupida sonrisa a media cara, con su gorro de fieltro, pidiendo y solitario.
Jugaba al solitario Daniel y no conocía las cartas, ni los computadores. Jugaba al solitario.

1 comentario:

Sofistofeles dijo...

Marco escribes bien regonito...

A veces me he sentido el 10 al que atraviezan las espadas..