7.15.2008

Cohen's Code

Que nadie sienta ni dolor ni pena.
Que nadie sienta nada.
Que no se sienta ofendido.
Ella tenía la inspiración de la hierba cuando arde.
La experiencia del café.
La sabiduria del whisky.
Pero él entendió desde el mas puro principio.
Y se resignó.
No encajaba y no lo intentaba.
El, famélico.
Ella, buen carbohidrato.
Los amigos felices y matematicos.
Festivos todos renunciaron, los unos a los otros.
Hilarantes todos se extrañan, los unos a los otros.
Así que si uno se aleja, por ende el otro también.
Y esta fotografía dibuja a alguien que se parece a ella.
Y la parte borrosa, esa se parece a mi.
Él apareció de pronto.
Tan de pronto que ella no lo recuerda.
Tan idiota que el mundo se rió.
Se rió de la plata.
Y del oro.
De su mala suerte.
De la santa muerte.
Fue la hora del mostro.
Apatico.
Patetico.
Ocho ojos.
Dos pares de anteojos.
Dos narices.
Mil heridas.
Dos mil risas.
Diez mil odios.
Largas alas, largas charlas.
Todo muerto.
Sin dolor, ni pena.
A merced del viento idiota.
Condenada la mala hierba.
Alimentado por musica del sur y whisky.
Espera el momento.
Espera más.
Espera que el viento...
No puede esperar.
Aún no puede brindar.
Salud.
Leonardo.
Por el renacimiento.

1 comentario:

Baston Magiko dijo...

Salud por el mostro C:
y por el whiskey
y por ti y por mi
mas por mi claro
jejejeje