8.29.2006
La Carcajada del Extranjero
Recibí una nota "No he muerto. Andy" ¡Bien! Pense para mi. La tome, la doble y la deposite en el cesto.
8.28.2006
Life goes on (Just like Obladi Oblada)

Y si el tiempo se volviera un liquido biscozo que pudieramos nostros almacenar en pequeños y monstruosos recipientes de losión tamaño muestrario. Solo entonces podriamos carcajearnos como Molly o como John, o como Mary, o como los osos Gumy. Quien sabe. Yo no. En sencillas palabras existen dos tipos concretos de situaciones: las preocupantes y las no preocupantes. Las primeras a su vez se dividen en otras dos: las que tienen solución y las que no la tienen. En el caso de que las primeras se presenten hay que poner los medio posibles para aminorar la caida, o en su defecto el ruido. En el segundo caso lo que queda es asisitir a esa vieja y milenaria esperaza de que existe un Dios que todo lo ve y todo lo oye (todo sin la nececidad de un SKY porque Él vive ahi) y que en algún momento se disrttairá y echará un vistazo o que simplemente algún pedazo de su misericordia resbalara hasa tus pies. Poco queda por hacer hasta entonces. Estan todas las cartas jugadas, no existe esfuerzo mayor que el que se hace en vano, dicen los refraneros populares (yo). Pero no es tan veridica esa frase, puesto que no se ha visto nunca jamas que un esfuerzo haya sido en vano. Lo que si se ha visto y se seguria viendo en los hombres de cachucha sudada, en los de manos empolvadas, en los de zapatos abujereados será un esfuerzon en venas, esfuerzo en vida y en muerte, esfuerzo en lagrimas y en mugre, esfuerzo en corazón y en cabeza, en familia y encantado, encantador, esfuerzo escondido y constante. Es Obladi Oblada, es Life goes on, es Let it Be y John, y es Paul, es Circo Beat y es Absolution, es Bellamy y Gahan, es Long, long, long, y es fall, fall, fall, es Razorlight. Pero es sobre todo All you need is love.
P.D. Get back, Erase and Rewind.
8.21.2006
Muy a mi pensar.
Mi pensar en un mundo de hoy como una torre de papeles desordenados, como un cenicero enorme donde se refugian algunos seres que les gusta darselas de muy pensadores. Mi pensar en la vida como una dama refinada que gusta de rechazar mis caricias, que se sopla el viento con un abanico de placeres, que el fru fru de su vestido retumba inmisericorde en mis oidos mientras yo me doy voelta en la cama. Mi pensar un futuro que asimila a un traje que me queda muy ajustado, como un espantado corredor de bolsa inmovilizado por el frio de sus pantalones. Mi pensar en un Dios como alguien que tiene un cigarro interminable y que ademas abraza distintos colores de humo. Mi pensar en la gente como en granos de cafe disolvientose en un tazon frio donde la cuchara ya ha cesado pero el movimiento no. Mi pensar en un yo de trapo viejo pero bien cuidado, en un felino soñoliento y sin aliento, acariciable pero precavido. Mi pensar en un pasado que apesta como a trapeador despues de viajar entre chocomiles y sorbetes, que quiere arrastrarme como salpicadera de autobus en periferico, que se abraza a este presente con el calor de la arena. Mi pensar en un estar pensando que de proto me da tanto miedo como risa. Mi pensar e que a veces pienso que no me hace falta.
8.16.2006
Es que empeze ...

Es dificil empezar un relato hoy en dia. Hoy en dia no es tan dificil empezar algo, basta con mirar las miles de primeras piedras que se inauguran y se celebran por doquier: que si la primera piedra del edificio para la investigacion del problema que sufren las gallinas cuando son engañadas en sus gallineros con focos baratos de 40 voltios, que si la primera piedra del edificio que costara millones al cual no se podra dar mantenimiento, ni generara muchos empleos porque no hay con que pagarlos, y asi miles de comienzos. Que un romance por aqui, una vida por alla, mi cafe precisamente que le celebro su primer sorbo justo ahora y hago una pausa. En cualquier lado la gente se propone y se pospone. Se traspapelan y fimran aqui y venden alla y compran aca y... mueren por supuesto.
Nuestra hermosisma cultura (porque es linda tambien como no) solamente rinde culto una vez en el año a aquellos quienes con valor atrvesaron este camino arrugado que es la vida. Es decir cada 365 dias aporximadamente, se hace un homenaje demasiado general a las ultimas piedras, esas piedras que costaron sangre, que costaron sudor y que costaron lagrimas. Ojala la gente pudiera celebrar las utlimas piedras con mas solemnidad que las primeras, puesto que empezar, en palabras del maestro Cervantes (a quien ni nos atreveremos a contradecir) es tener la mitad del trabajo hecho. Pero de otra manera esa mitad de trabajo restante es quizà las mas complicada pues implica constancia, dedicacion y un millon de kilos de luces magicas que solo los hombres son capaces de plasmar en sus obras. ¿No debiesemos de celebrar el aniversario de muerte de nuestros hermanos queridos como celebramos sus cumpleaños? Y no lo haríamos para sentirnos mal, o suspirar desdobladamente diciendo cosas formidables, sino reconociendo ese gran esfuerzo de vida que se abrazo al cuerpo de esa nuestra misma carne. Que maravilla la de terminar con alegría cualquier cosa que merzca la pena. ¡Que paz!. Ojala pudieramos hacer que todo cuanto hacemos valiera la pena. Asi también el relato termina y le pongo esta ultima piedra que celebro con el ultimo sorbo de cafe, junto a la ultima cancion. No es miedo lo que la gente siente ante la muerte sino sobeberbia y pereza. Que tambien esa ultima piedra sepamos acomodarla.
7.23.2006
Hambre (El dia que decidi ser vuestro)

¿Que hay de raro en despertarse una buena mañana con el sonido de los pajaros en la cabeza? Literalmente, escuchaba poco lejanos aquellos alaridos inquietantes de los emplumados viajeros tan cerca de mi, que abri los ojos y estaban alli, pellizcando mi poca carne atravesandola con las garras maltratadas, con los picos hambrientos. Conozco el hambre y es algo asi como despertarse y tener el cuerpo lleno de aves que penetran la piel. Había un ave especialmente concentrado en acabar con mis oidos, me susurraba cosas como "Existe un mundo mas alla de tu nariz, retirate de los espejos." Me estuve unos momentos ahi contemplando el espectaculo, suponiendo que saciarian su hambre y se largarían. A nadie le gusta que le interrumpan cuando esta comiendo. No a mi, al menos. Y me ensucie los dedos con el polvo de mi cama, mis sabanas danzaban alegremente mientras los cuervos le siguieran invitando de su bebida. Mi sangre. Un reguero de plumas fue todo lo que quedo de aquel banquete precioso.
Yo, un Icaro y un Prometeo tendido ahi en la cama, intentando no pensar en los espejos. No pensar. Los espejos. Me levante con el poco sentido comun que siempre he tenido y me di cuenta que estaba en mi habitacion, una jaula de dos metros por lado. Cada muro un espejo. Cada espejo el mismo rostro. El gris en los ojos. El beso en los labios. La bala en la frente. Las mismas plumas empolvadas de siempre. Mire hacia arriba, el cielo seguia siendo la misma mancha gris de hacia unos meses cuando me habia decidido dedicarme tiempo completo al sueño, a ser la comida de mis iguales, de los gusanos. Hoy que estoy despierto todo sigue igual, al menos yo. Hube de levantarme entonces, eguía teniendo el mismo dolor en la rodilla izquierda, ese que vuelve cada vez que intento no volar. Ahora lo intentaría sin duda, hubieron de despertarme unas aves que tosian sobre mi cadaver, y eso de alguna manera debe significar ya algo. ¿Que son doce metros para un cuerpo maltratado y una mente vieja y molesta como la mia? ¿Que son todas esas imgenes de mi frente a mi? ¿No soy yo quien debe enfrentar a los demas? ¿Que son doce metros para un par de alas secas que un dia, hace dos pares de años, se echaron el mundo encima? Yo, que soy solo un par de miradas mas, y un monton de tos y reclamos. Alla voy gris manto extendido sobre las cabgezas de los hombres, no intentes marcharte al oceano, me ha dicho que no quiere volver a verte. Alla voy. Al sol. Azul. Al cielo. Siempre quize ser un ave normal. Siempre he sido un ave muy normal. Nunca sabre si fui huevo o capullo.
7.18.2006
My chest is a gas station

The gas station is in fire & I can’t smoke my cigarettes. Why the hell? What a hell! There’s something in her smile I can not express. She is like cooking bread with the ashes inside me. She doesn’t matter. I have no problem about it. There’s something in her shirt that is calling my name, I just don'y know what. The gas station is till in fire. I can’t get the smoke into my throat. What the hell! No fear. No pain. No tears. No cops. Only her drunken eyes like bullets inside my head. Hey Bush what about finish with this terrorist girl? You decide! Don’t blink. I don’t want to die between these ashes. Stop the music. Don’t stop the fire. Farewell: I can’t smoke my cigarettes & the gas station is still in fire.
7.03.2006
De las guerras .01
De espaldas al campo de batalla, esperando que cese el fuego para provocarlo de nuevo. Es de madrugada. Estoy en Vietnam, en Irak, en Rusia... no lo se. Solo se que fue ayer. Que es hoy. Que tengo un arma entre las manos y un par de costales a mis espaladas. Estoy rodeado de gente igual que yo. Todos pasan a prisa, paso que era tan veloz como firme. Yo solo esperaba que cesara un poco el fuego. La niebla se levanta teñida de rojo arrastrando un par de alma consigo. Entonces creí que era tiempo. El enemigo nunca desperdiciaría esta oportunidad. Se escuchaban solamente algunas explosiojnes esporadicas y a destiempo, allá en la lejanía. Me despido del tradicional unico amigo que sige en el frente luchando aun contra su propio dolor, que también es el mio. Me agache hasta donde él y le sacudí el cabello sucio mientras le decía: Hasta entonces... El me respondió Mientras tanto... y mientras disimulaba la herida del brazo dibujó una cruz en mi frente con el ensangrentado lodo de su pulgar. Yo le beso animado y salgo cruzando la linea de fuego. Bajo mis pies el cesped ya muestra sus propias cicatrices que desaparecen de repente con el pasar de la niebla. Mi paso es lento pero duro, como la guerra... es eterno, como la guerra.
6.09.2006
Happy Hybrid Day.

El día de hoy, siendo nueve de junio a las 4:47 me limito a hacer publico el reconocimiento de lo felizmente celebrado que he sido hoy. Hasta una niña me regalo una barritta de cereal. Hasta un amigo me invito una cerveza. Hasta voy a ser tio de un niño justo el día de hoy ... ¡Que chamaco suertudo es él! Hasta me levante temprano. Hasta recibi un mensaje de fer. Y recibi una carta de claudia. Y hasta le quedan un par de horas a hoy. Ayer fue mejor y aun asi la gente insiste en desearme muchos días de estos. ¿Es acaso porque a todos siempre todo les parece tan igual?
5.30.2006
Jugaba al solitario
Jugaba al solitario Daniel, jugaba y se sentaba en la madera de su alcoba sucia, despues de abrir por completo la puerta, despues de haber fumado un rato, despues de doblar las piernas y envolverlas con sus delgados brazos todos llenos de cicatrices.Jugaba al solitario Daniel, jugaba y se miraba en el espejo, y se miraba las ropas y el enmarañado cabello, el vino en los ojos, el peso en el cuello. Jugaba y se amarraba el cabello y se pintaba las uñas, se encendía un cigarro y era la reina de corazones, si se apagaba, el joto de espadas.
Jugaba al solitario Daniel, y se marcaba a su telefono celular desde la linea local, y se contaba chistes y secretos al oido. Jugaba al solitario Daniel, y tomaba una escopeta y era soldado, caballero de la primera legión, defensor feroz de la nobleza. Y si se apuntaba a la cabeza era joto de treboles.
Jugaba al solitario Daniel y se ponía una toalla en la cabeza y extendía los brazos heridos, el rey montado en su corcel, valiente trapeador hediondo a cloro, soportando el peso del apuesto jinete.
Jugaba y se olvidaba que era un juego. Jugaba al solitario Daniel, y de vez en cuando era un joker, mi bufón, con una lagrima en los ojos y una estupida sonrisa a media cara, con su gorro de fieltro, pidiendo y solitario.
Jugaba al solitario Daniel y no conocía las cartas, ni los computadores. Jugaba al solitario.
5.25.2006
El mundo en su extensión

De pie, frente al gran ventanal que me muestra todo el mundo en su extensión, enciendo un cigarrillo y cierro los ojos. Las lagrimas ya no corrían, estaban demasiado fatigadas. La alfombra se iba haciendo de mis pies y yo me iba haciendo de mis pensamientos. Hice memoria y llegue a la ridicula conclusión de que tenía años sin moverme. Asi de ridiculo había pasado 18 años de mi vida. Como de entre las sombras, apareció el hilo de humo que salia de mi cigarro, me canto al oido una cancion:
Si al llover las ramas gritan
gritan por ti por tus pecados
gorriones son crucificados
y llora el alma y Dios se agita.
Extraña la combinacion, sabor a sal y del azufre. Por un momento me vi cantando yo tambien, con las manos cubriendo mi rostro, con los codos sobre mis rodillas. Sin llorar... Sin llorar. Al fin el tiempo se acabado -me dijo el viejo gris que se extendía- al fin la vida ha terminado y no has sabido beber la vida. La vida es paz y es el llanto, es armonía y desalojo, la vida duele si la vives, la vida vuela, la vida vuela... no lo olvides. Que inmisericorde he sido, y me golpeaba las dos sienes, y me golpeaba y maldecía como lo he venido haciendo.
Asi, me di cuenta que del ventanal solo podía ver mi reflejo.
5.03.2006
(Mi) Cancion Pueril del Adolescente de 30

Yo tenía diez amigos. Uno se perdió en un reven. Ya nomas me quedan nueve, nueve, nueve...
De los nueve que quedaban. Uno se mato en un bocho. Ya nomas me quedan ocho, ocho, ocho...
De los ocho que quedaban. Uno se hizo de billete. Ya nomas me quedan siete, siete, siete...
De los siete que quedaban. Uno conocio unos gays. Ya nomas me quedan seis, seis, seis...
De los seis que me quedaban. A uno le rompí el hocico. Ya nomas me quedan cinco, cinco, cinco...
De los cinco que quedaban. Uno rompio su contrato. Ya nomas me quedan cuatro, cuatro, cuatro...
De los cuatro que quedaban. Uno se murio de stress. Ya nomas me quedan tres, tres, tres...
De los tres que me quedaban. Uno se fue a Nuevayork. Ya nomas me quedan dos, dos, dos...
De esos dos que me quedaban. Uno fue un inoportuno. Ya nomas me queda uno, uno, uno...
Ese amigo que me queda. Ese amigo que me queda. Esta dormido y no quiere despertar.
4.22.2006
The monkey i got on my back.

Volvi. Y no puedo negar que falta me hacía un poco vomitar sobre el teclado. Espero no te moleste si describo que fue un algo bien especifico que no se decir como es. Es decir, trabaje en un proyecto bien peculiar que aun necesita ser revisado, pero que parece que encontro su fin. Es una serie de cuentos a la que titule Siete días bajo las lagrimas de Dios. La verdad es que seria bastante tonto intentar exponerlo todo aqui, no porque sea largo, sino porque no es este su lugar. En cambio, si te interesara, te lo podría enviar despues cuando lo finiquite. Por lo pronto me voy a dar a la tarea de revisarlo y de ponerme al corriente con mi celda que es el mundo, en especifico mi oficina.
4.16.2006
Se avecina un silencio

Hoy parto de aqui. No muy lejos. No por mucho tiempo. Con no mucho dinero. Con la intencion de volver, eso si. No platicare mucho por alla. Tampoco por aqui. No platicare para evitarme problemas. Y para innovar tambien ¿Porque no? Siempre es bueno un silencio. Me despido de todas estas luces, de las teclas, los cables, el ruido, los ventiladores. Me voy para hacerme mas de historias, de luces, de libros, de velas, de alas, de viudas y de cassettes. Me voy mas que nada para hacerme mas. Espero esperes.
4.10.2006
Umbrella
El agua fria no tarda tanto en salir, muy por el contrario siempre es mas veloz que yo. Y las gotas son mas perturbadoras sobre la nuca cuando te atrapan de rodillas. Al pecho resbala el sudor de la frente, veneno invertebrado, quiza licuado, como el gas. Habra que pagar la nota. No hay ruido de moscas ni serpientes. Solo buitres y un chorro cantor. Aun no me decido, no se si volverme luz entrando por la ventana o sombrilla para la coladera.
3.29.2006
El vals de un mesero a media mañana
Para mi desfortuna, no quedaba nadie en el salón del bar la noche que por fin me mirabas justo antes de volver a dormir. Yo seguía recogiendo los restos de botellas y cigarros de las mesas, y tu estabas dormida en un sillón marrón, todavía con el vestido negro desacomodado y un tacón colgando de tu pie izquierdo. Casi fue una impertinencia mía, cuando corrí a la bodega a buscar mi chaqueta y poder hacer algo útil. Cuando por fin volví de alguna manera habías girado en el sofá y ahora estabas boca abajo, tu cabello junto a un vaso desechable roto con olor a whisky. Una mano tuya, delicada y fina como el resto de tu cuerpo, colgaba del sillón aparentando que deseabas en realidad bajar de ahí, tu calzado no colgaba mas de tu pie, estaba ahora en el suelo frió. Y yo no pude mas que acercarme con la chaqueta negra que acababa de comprar y extenderla encima de tu cuerpo, midiendo y calculando cual seria la forma en la que pudiera cubrirte mas completamente. Y estaba en ese calculo matemático cuando escuche salir de tu boca un suspiro, ese olor de tabaco y de ron que nunca nadie había combinado mejor. Sin que mis dedos pudieran tener la osadía de rozar siquiera tu delicada piel, me atreví a dejar caer cuidadosamente el algodón y el poliéster, y con ellos toda mi miseria. Decidí que debía terminar de barrer el lugar antes de que llegara el gerente o algún conocido tuyo. No quería de ninguna manera que pensaran que trabajo en una pocilga. Baje el volumen a Con Nombre de Guerra, no fuera a ser yo tan estúpido como para despertarte, eran apenas las 6.37 de la mañana, y era Domingo, no era hora de levantar a una chica de costumbres modernas a esa hora. Además no tenía ningún sentido. Te calculé 20 años, uno menos que yo, así fue toda la primaria, en todo caso, era marzo y tu cumpleaños es en julio. El 25. Seguía barriendo lentamente la misma esquina del bar en la que seguías tu dormida, la misma que había empezado a barrer hacía 23 min. Tiempo que casualmente llevaba barriendo. Escuchaba Bendecida en la radio a un volumen moderado pero fue entonces cuando reaccione y dije ¿Porque pues tanto teatro? Y apague inmediatamente la radio y me coloque mis walkman encima, seguí barriendo la misma esquina. Pero tampoco me sentía satisfecho y no era por no tener todas las bachichas del suelo, sino porque no escuchaba tu respiración dificultosa y tu continua tos. Descolgué mis audífonos de mi cabeza y comencé a tararear Canto (el mismo dolor) y tome asiento justo junto a tu cabeza. El cuero negro del forro rechinó indignado pero ¿Como no iba a indignarse por mi rudeza, teniendo tu cabeza sobre el? tu seguías con los ojos bien cerrados y te encogiste las piernas mientras estrujabas el saco. Como sin querer ya eras mas pequeña que todas las esperanzas que podía albergar un niño de sexto año de que aquello pasara. Volviste a girar sobre tu eje y esta vez fui espectador, lo observe todo con detalle. Desde como apretaste firmemente la solapa del saco, hasta como tus tobillos se escurrieron discretamente por todo el brazo del sofá. Pasando por el salto que dio el dobladillo de tu vestido sobre tu pierna. Había visto demasiada pierna, quizá demasiada rodilla, por lo que inmediatamente sacudí mi cabeza para defenderme de la extraña sensación provocada. Intente pero no pude hacer mucho. Así tropecé con una botella vacía al ponerme de pie. Acompañome en mi recorrido decadente una silla, un cenicero de porcelana lleno de bachichas con algún liquido extraño, doce vasos de cristal macizo, tres tenedores, un mantel que alguna vez fue blanco, un lápiz labial, una cartera de cuero Calvin Clein, un encendedor, una mesa de madera, trece latas de cerveza que creí, estaban vacías, un silbato y un cigarro encendido (que por supuesto era mío). Con toda esta orquesta no podía menos que provocar el sonido de una estampida del paleozoico. Una vez ya en el lugar de mi abrupto aterrizaje contemple la escena con extrema precaución y cautela. Abrí los ojos y tu parpadeaste. Todavía se balanceaba sobre el suelo girando en su propio eje, uno de los platos botaneros que hacia las veces de timbal. ¿Troilo? Pregunte a media voz. ¿Paizzolla o Goyeneche? ¿Gidon Kremer o Nino Rota? El compás era una suave armonía que causaba confusión y no sabíamos si sería The waiter (1,2,3 4) o un clásico como Tschaistkotsky y su Nutcracker o su Lago de los cisnes o cualquier otra melodía de características chopinescas. Animado por la música que chuntateaba en mis tímpanos, te tome entre mis brazos, yo hubiera preferido Fantasía o Y al final, pero yo no soy un dj. Y de este modo colgaste el peso de tu cabeza sobre mi hombro, que se tambaleaba. Estabas toda sobre mi, yo fui todo tu apoyo. Y derecha primero. E izquierda después. Uno y dos. U... ¡No! y ¡Dios! Años de espera habían valido ahora la pena. Tu resbalando sobre mi pecho, dejando caer tu savia sobre mi camisa. ¿Podría ser mejor? Me pregunte con la respuesta en la mente. No, nunca pudo haber sido mejor. The old kind of summer ese fue el soundtrack, lo reconocí en el instante en el que tus pies descalzos se deslizaron sobre las sobras de frituras. Tu insistías en llegar al suelo, y yo te tome por detrás de la cintura y te alcé al ritmo penetrante de las notas. Tu seguías con los ojos cerrados y la boca, como queriendo cantar. Acerque mi nariz a tu cuello. Ya no era yo. Inhale profundamente ese olor a femenina transpiración de una noche entera de baile y ajetreo, de tabaco y de alcohol. Así levante la mirada a tus ojos cerrados y acerque tu boca a la mía. El momento perfecto. La procesión de los negros corazones en sus ultimas notas, en las mas contundentes. Y yo tan cerca a tus labios. Los residuos de licor le dan un brillo especial a ese color carmesí y no he de resistir mas. Estoy tan a punto de ... Regla fundamental: Un giro y otro mas, siempre girando, siempre en el vals. Con un leve sonido, encantador canto del bramante varón bábaro, despertaste soltando un eructo que deslizo hasta mi el aroma de churritos, viceroy, bacardi y algo de squirt. Yo seguía inevitablemente en el suelo y abrí los ojos. Y tu también. Despertaste anunciando tu regreso al mundo de los vivos con el celestial coro de las borrascas. La escena desastrosa, yo en el suelo, con lo que bien pudo haber sido un asedio de chimpancés furiosos y hambrientos. Tu seguías con mi chaqueta encima, recostada en el sillón de la esquina. Con algo de dolor de cabeza y la garganta seca. Te pusiste cuidadosamente, tambaleándote, de pie en el suelo. Aquel mismo suelo que había sido barrido por mas de 20 minutos y sin embargo figuraba un collage de arte abstractopostmodernistaconceptual ruso. Aun así no te tomó mas de diez segundos colocarte tus zapatos de nuevo. De entre las cosas del suelo tomaste la mitad de un cigarro, (creo que había sido el mío) y buscaste algo de beber. Mas nada encontraste en
condiciones de consumo. Encendiste el cigarrillo con el encendedor de mi chaqueta mientras cruzabas el umbral incandescente a causa de la ardiente luz de un domingo en la mañana. Y así, como llegaste la noche anterior, te fuiste: cruzando la calle, dando tumbos y acomodándote el cabello, con un cigarro en la boca y tu vestido negro. Encantadora como nunca. Encantadora como siempre. Sin mas contratiempo que el de haber olvidado tu bolso en el tocador de damas. Ahora conservo dicha reliquia en una vitrina dentro de la bodega. Esperando ese siguiente fin de semana que siempre llegaba y que ha tardado ya doce años.
3.27.2006
¿Alguien dijo bostezo?

En febrero, juro que de verdad no sabes cuanto me extrañe. Estuve a puno de spultarme y mandarte flores. Pero no crei que fuera lo correcto despues de todo. Parecía que la piel era demasiado palida y el frio demasiado, no lo se, frio. Ane la interrogante solo pude contestar con un parpadeo que apenas y sentí. Tu no mirabas, como de costumbre, a mi no me importo, para variar. Parece que el muerto no estaba de parranda y que el corazón le dejó de funcionar. Pobre viuda ¿Quien la va a consolar? Mira si me refiero a mi cuando digo que estoy muerto. Febrero, dicen, esta loco. A mi me pareci oun tipo eleganet y cordial que me invito un descanso. Marzo, dicen, otro poco. Ya lo voy conociendo no parece carecer de nada. Mientras no toque el tema de la politica yo estoy muy satisfecho. Mira mi amor, si la furia no se volvio mar enre tus labios y mi cerveza se calento entre mis piernas ¿Donde coños ponemos los dedos cuando tu cabello este mojado? Pareces enetnderlo todo, eso te hace la mujer que quiero, la que no habla, que prefiere entender. Yo me perdi y desperte entre tus brazos bajo un arbol seco a mitad de un jardin. Si no vivieras tan al sur te pediría el matrimonio. Yo soy mas norteño, como la sopa de coditos y la Carta Blanca. Mira que si abro los ojos no quiero lagrimas. Ni mias, ni tuyas. Hazme un favor y da vuelta a la hoja, te quiero escuchar estornudar.
3.24.2006
Toda la belleza siempre es triste.

Toda la belleza siempre es triste. Se escuchaba en un sueño de Ofelia. Y se abrieron los párpados rápidamente, en paraíso arenoso se encontraba Ofelia tendida en su cama. Desnuda del alma y de toda culpa, se había muerto hacía dos noches enteras y medio día antes, contempló en las sabanas blancas, el odio humeante que aun le abrazaba el cuello, y el sabor en los labios de un beso de muerte, provocador viaje el recorrido de su lengua sobre el labio superior de su boca, arrebatando vidas, sus pálidos pies semidesnudos, apenas vestidos con un par de sandalias negras, de hilos delgados que se cruzan sobre su empeine, haciendo un nudo ciego junto a su tobillo. Y ciego fue el momento en el que la muerte visito a Ofelia, le regalo un beso y un par de bofetadas antes de llevarla, bailaron un vals, se probaron un par de vestidos, uno negro y uno tinto. Le pidió la mano y Ofelia no supo negarse. Se asomaba Ofelia al balcón, pasando la media tarde, vestida de blanco, ingenua pensando en el día que llegara un jinete, montado en un negro corcel, con una espada en la mano y en la otra un rosa, dibujaba en el piso figuras plateadas, cuando caminaba alrededor de su alcoba, y emprendería semejante vuelo. Danzaba, giraba, cantaba y la oscura habitación bañaba de luces magentas. Ofelia esta muerta tendida en su cama, ella abrió los brazos esperando amor y encontró la muerte, ahora esta tendida en su cama justo así, muerta y de brazos abiertos, sin mas problema que el de estar muerta, sin mas príncipe que el olvido y el pequeño cajón que guarda algunos recortes y un par de fotografías, sin mas rabia que la que le provoca estar profundamente muerta. La delgada trenza que se extiende hasta su hombro derecho, como fina serpiente, señal de la muerte, le acaricia la piel al roce del viento que entra a través del ventanal abierto junto a su cama, sonar de campanas al este y al norte lluvia seca que se extiende cerrando sus ojos. Ofelia, querida Ofelia empolvada, maltratada por el tiempo y la soledad que un día fuera tu única acompañante. Hermosa mi Ofelia, en tu débil puño un ramo de plumas, todas grises, hacen juego con tu cuerpo muerto y tus ojos cuando estaban abiertos, quisiste volar y ser libre, y eras libre y bella, ahora solo eres bella. ¿Cómo pudieras ser libre si ahora estas muerta? Y aferrada a tu cama, con todas tus uñas, con todo el peso del cielo sobre de ti, sobre tu cuerpo extendido, del uno al otro confín el aroma de mieles, cada una distintas, toda tu, mieles y muerte, rosas y lagrimas, viento y pasión. No lloraste Ofelia el día de tu muerte, tus párpados siguen lisos y cerrados, ¿Acaso fue la muerte quien te beso los ojos para que no lloraras? Dulces párpados color de azúcar. En la mesa de noche dos copas de vino, todavía están tibias, todavía huelen a amor, a muerte y a vino. En los muros el eco de un vals resuena de fondo, e inunda el espejo de marco dorado, por donde te observas de revez, de revez pero muerta, de revez con tu sabanas blancas, tus sandalias negras, tus plumas grises, tu balcón y tu arena, tu extendida trenza, tan bella y tan muerta. Sobre tu vientre hirviente de frió extendido, manantial desnudo, encuentra profundo dolor, el valiente explorador de la escena, una nota de puño y letra de la muerta princesa, explicación a su entrega piadosa, a sus besos de muerte, a sus vals del olvido, a su corazón muerto de frió, a su placer que mató el mío. Explica princesa, mi Ofelia ¿Porque este escenario? La nota amarrada al borde de la sabana, estaba inmóvil en el vientre plano de Ofelia, apenas una esquina se doblaba con el pasar del viento, con el pasar del tiempo. En el amarillento papel, en tinta negra, mi querida Ofelia escribiste: Es un sueño. Toda la belleza siempre es triste.
3.06.2006
Un trozo de suelo

Le faltaba un trozo de suelo al pequeño árbol. Al que olvidaste poner nombre. No responde a ningún nombre y no creo en que árbol alguno lo haga en realidad. Lo dejaste en el mueble de la cocina. Dentro de una maceta de plástico donde la tierra no cabía. Donde tampoco cabía la ausencia de una abandono como el tuyo. El arbolito no se quejaba ¿Y yo? ¡Cuanto llore! Y regaba a cada mañana aquel arbolito abandonado ¿Y yo? Yo lo regaba. Por lo general acordándome de ti. Él estaba solo ¿Y yo? Yo también. Y después de una mañana de invierno ya no.
Recargue mis codos sobre aquel mueble y clave mis ojos en sus hojas. Comenzó entonces mi estático vida en un posición desde la cual podía preparar café y encender un cigarro, además, no estaba solo. Yo me fumaba un cigarro y él me pedía la cenizas. Yo preparaba un café y el se bebía la mitad.
Existía un dialogo constante entre él y yo. Entre yo y él, todo el tiempo, constante ¿Ya lo dije? No me importa, ni a él tampoco ¿Como le va a importar? Contando historias o segundos o minutos.
Mis pies comenzaron a soltar sus raíces y cada mañana en mis ojos el roció. El árbol tan inmutable, parecía enternecerse. Mis dedos y mis párpados comenzaron a marchitarse.
Llegaban todo tipo de recibos pero el árbol en realidad no debía nada a nadie. Comenzó a perder sus hojas de repente ¿Y yo? Yo el cabello y las ganas de licor. Él no crecía demasiado mientras que yo me sentía cada vez mas pequeño frente a él. A él no parecía importarle ¿Porque habría, pues, de importarme a mi? Sus hojas diminutas, y escasas ahora, como mis dientes se empezaron a teñir de amarillo. Y su conversación más lenta pero mas cálida. Yo seguía vertiendo café en sus raíces y ahora también en las mías. Seguíamos encendiendo tabaco y ninguno fumaba. Su débil tronco se fue doblando y mi columna también. Seguía regándonos a ambos cada mañana con las mismas lagrimas y recuerdos de siempre.
2.03.2006
Sueños y Humedad
Viernes, 5.43 de la mañana. El agua sale de la regadera de manera muy irregular. Su temperatura se vuelve el unico factor fundamental a esas horas. Las ideas no son aun muy claras y generalmente son mas irregulares que el agua de la regadera. El jabon ha recorrido pacientemente el escrupuloso perimetro que forma mi silueta. Ahora me dedico a entretenerme con mi cabello, frotandolo sobre mi cabeza enjabonada. Justo estaba por quitar la espuma de mi cuero cabelludo cuando vi pasar junto a la regadera, unos pies delicados y desnudos que iban goteando agua calida, humeante. Eran los pies de una dama, lo supe por las pantorrillas que habian brillado fugazmente entre el vapor. Supe que había dejado la puerta abierta. Tras de si, los diminutos pies habian dejado un charquito del tamaño de mi mano, pero con una forma mas fina, mas delgada. No preste mucha atención y con mas curiosidad que asombro me apresure a salir de la regadera. Entonces decidi seguir lo
s charquitos. Primero de donde procedian: el lavamanos que tenia la llave del agua caliente abierta, justo como la que yo dejaba atras en la regadera. Debajo del lavamanos habia dos pequeños charquitos tan simetricamente acomodados que parecian dibujos del azulejo azul (todos los azulejos deberian de ser azules o deberian existir amarillejos, moradejos, etc). Acto seguido me coloque cerca del suelo. El aroma que se desprendía de lo que ahora parecian unas huellas dibujadas con un agua que se pintaba como de violeta, era como de una crayola color amarillo. Al menos eso me recordaba. Estuve a punto de alargar mi lengua hasta alcanzar el agua. Decidi que podia parecer raro. Despues segui los charquitos inquisitivamente y con la cabeza gacha y enjabonada. Senti un martillazo sobre la cabeza y la levante bruscamente para darme cuenta que las huellas desembocaban en mi closet, cuyas puertas habia dejado cerradas. Aquel golpe provoco que toda la espuma se esparciera violentamente en el aire, donde parecio inmutarse un momento para despues caer como plomo sobre el suelo, que crei abujeraría. Pero no fue asi. Abri las puertas del closet. No encontre leones. No encontre Narnia de Narnia. Habia sacos viejos. Un par de tenis. Un poster de alguna cosa desagradable. Y cuatro cajones, de los cuales uno estaba goteando. Era el ultimo. El que estaba pegado al suelo. Lo abri y vi ahi un mar inmenso y claro. Le falta profundidad y a mi algo de ropa. Me sumergi.Viernes, 7.15 de la mañana. La escuela tiene un candado del tamaño de un rinoceronte o de un gato. No lo se. Pero se que lo estaban retirando en ese momento. Y se tardaban. El salon de clase no era frio. Y mi cabello seguía humeante. Como mi cigarrillo. Como la regadera que seguia abierta junto al lavamanos abierto tambien. Tome asiento silenciosamente. Y tome notas con un lapiz del 2. Mientras escribía algo acerca las hierba curativas y su utilidad para nuestro sistema economico neoafricano, senti el golpe de una avispa cayendo sobre mi cuaderno. Entre la palabra "jodido" y la palabra "sistema" habia un espacio considerable. Donde cabria sin preocupaciones igual la garra de un gato, que una coma, que la pata de una araña, que una gota de agua calida, de fragancia extravagante, caida del techo donde se concentrara una cantidad de humedad considerable, justo como acababa de ocurrir. El comunista de mi profesor hablaba de algo asi como abrir un McDonald's vegetariano o algo asi, pero que ademas te pudieran hacer una limpia y venderte algo de droga, cuando yo abandone el salon de clases con la mochila sobre la espalda, y el cuaderno abierto donde la gota habia aterrisado o acuadernizado. Como quiera que fuese. Me dirigia a la escalera que subia y bajaba tambien. Llegue al segundo piso guiado por mi instinto y por ese aroma a crayola amarilla. Camine en direccion al salon que estaba justo arriba de en el que yo habia estado hacia unons segundos. Y lo encontre lleno de estudiantes deseosos de conocimientos y de licor. Respondían algún examen. Entre y en el techo vi de nuevo la mancha de humedad. Con el cuaderno aun abierto me coloque debajo de ella. Y no dudo ni un segundo en caer un delicado chorro de agua violetizada y con olor a crayola amarilla. Parecia un fino estambre arrancado de la madeja lunar. Parpadee. La gente me miraba extrañada. Yo no tenia esa sensacion. Paso algo similar en el tercer, cuarto y quinto piso. Cuando finalmente llegue a la azotea del edificio escolar la encontre vacia y sin techo que pudiera gotear. Pero casi en el centro del lugar había un dedal colocado delicadamente sobre una tetera de la que caía una cascada hipnotizante. Regaba los lirios purpuras que crecían en el suelo. Nunca fui una buena balsa. Me ahoge.
Viernes, 12.23 del medio dia. El autobus a esta hora normalmente, como hoy, viaja algo lento y bastante vacio. Al pasar sobre el puente de "puente'sbridge" vi algo que me parecio singular y llamo la atencion. En el rio "rio'sriver" toda el agua avanzaba en una misma dirección con una fuerza similar. Por eso baje del autobus inmediatamente. Me converti en etstigo del brillante espectaculo. Estaba maravillado. De pronto senti caer sobre mi frente arrugada lo que pudo haber sido el instinto fatidico de un ave, una lagrima de Dios, o bien, el anuncio de una tormenta, una gota de lluvia esculpida con pigmentos magentas y aromatizante amarillo. Mire al cielo. Sobre mi se extendia una especie de nube del tamaño de un microondas o de un lapiz. No lo se. Pero se que estaba goteando. Tenía alguna averiacion. La gota y su trayectoria hasta mi frente se hizo mas continua con el pasar de los segundos. Sabía que en poco tiempo tendria un diluvio sobre mi. Entonces las gotas se volvieron un hilo. Y el hilo se hizo varios. Y varios fue bastante lejos. Entonces tome uno de los hilos y cabalgue montado en el hasta la nube. La atrtavese llenandome de ese aroma atmosferico. Una vez encima de la nube vi los rios. El mar en un cajon. Vi los lagos y los rios y una tetera y un dedal. Vi un arcoiris en blanco y negro. Como yo. Me vi hecho un bañista. Me vi heho un bote. Una taza. Me vi ebrio. Me vi en la regadera y decidi pasar a tomar un baño en el lavamanos. Y olvide cerrar la llave. Siempre lo olvido. Y me vi hecho nube. Y me precipite.
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